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LOS LOBOS DE LA LUNA/ 09

información para comprar una novela firmada y dedicada

Resumen de la trama, contenido. ENLACES a los 6 fragmentos descargables.
Mi estilo literario. Artículo: LA PENETRACIÓN PSICOLÓGICA Y OTRAS VIOLACIONES.
Ambientación y escenarios: inventando lugares que no existen, pero nos son familiares. LOS DETALLES Y LA VEROSIMILITUD. Por qué no me gustan las descripciones técnicas.
Localista vs general. Lista provisional de GAZAPOS.
Esquemas, planos y dibujos de los escenarios. ¿Cuándo son necesarios? LA MINUCIOSIDAD Y OTROS VICIOS. Descripción precisa y detalles poderosos.
¿Personajes tópicos o memorables? La ambigüedad moral de los protagonistas. Dos dibujos de Tigre. Fichas de los personajes.
Mi método para construir historias. Planificar o improvisar, he ahí la cuestión. Como si fuera una película. Tramas, subtramas y otras puñaladas al mito de la inspiración.
Tramas complementarias. ALGO MÁS QUE UNA AVENTURA EMOCIONANTE. Escenas desechadas. Anécdota sobre el epílogo.

El Departamento de Marketing de Los Lobos. GRITA MÁS QUE NO TE OIGO. Títulos y textos promocionales alternativos, portadas desechadas, bocetos y otras curiosidades.

 

PREFIERO SUGERIR QUE DAR LA BRASA
¿CRÍTICA SOCIAL EN ESTA NOVELUCHA?

Cuando afirmo —con alguna alegría— que en Los Lobos de la Luna hay ciertas dosis de "crítica social" soy a medias generoso conmigo mismo y a medias inexacto. Algunos lectores me han dicho "¿y dónde está exactamente, que yo no la he visto?"... y no les falta razón.

En fin, ¿hay o no hay crítica social en mi novela? Sí... pero está bastante oculta. O disimulada. Y lo que es más importante, alejada de la trama principal. Digamos que forma parte del decorado, a excepción de las constantes referencias al egoismo de todos los personajes, para mí, el tema central de la novela —desencadena los principales conflictos y determina el "mensaje" final: satisfacer las ambiciones personales a cualquier precio solo reporta beneficios materiales, nunca auténtica satisfacción y menos felicidad—. Tal es mi opinión y así la he expresado en mi obra... de forma indirecta, odio el "discursivismo" y las moralejas.

Sin embargo, cuando me refiero a crítica social hablo más bien de cuestiones, eso, sociales. Y aunque formen parte del decorado están por todas partes —no dejo títere con cabeza, disparo a todo lo que se mueve—. A menudo son simples apuntes o pinceladas; otras veces, descripciones algo más largas o profundas. En cualquier caso, su objetivo es siempre no interferir en la trama (no "cortarla" para que nos entendamos) y, si acaso, servir de materia de reflexión al lector interesado en tales temas. Por lo general, son comentarios irónicos —cuando no cínicos—, trufados de un humor más bien negro, siempre breves, camuflados en medio de la acción y soltados como de pasada; de ahí que muchos lectores ni hayan reparado en ellos. He aquí una suscinta relación de los más interesantes y su significado crítico, para los que no captan las sutilezas:

«Al principio el depósito municipal de desperdicios distaba muchos kilómetros de la metrópoli, pero sucesivas e incontroladas ampliaciones hechas a golpe de pelotazo urbanístico...» [pag. 15]
Sigue así varias líneas. Muchos políticos y constructores no hacen gala de una honradez acrisolada... ¡Vale! ¡No es un buen ejemplo de sutileza!

La escena en que Rita ve un telediario muestra a las claras mi opinión sobre los males actuales del periodismo:
«—Con estas dos nuevas víctimas —decía el presentador, mirando a la cámara con gesto grave. Después, cuando presentara las noticias culturales, su gesto también sería adecuadamente "ligero"—, son ya tres las personas que han muerto despedazadas por un animal salvaje...
La joven reportera no pudo dejar de notar cómo remarcaba con morbosa delectación las palabras más adecuadas para excitar los bajos instintos de la audiencia.
—Los ciudadanos están alarmados —continuó el locutor—. Los escalofriantes detalles (…) han conmocionado a la opinión pública. La pregunta que nos hacemos todos es: ¿qué se esconde tras esta macabra sucesión de sangrientos asesinatos?»
[pag. 71]
Banalización de las noticias, venderlas como si fueran chorizos, morbo, manipulación, corporativismo, ¿tengo que seguir? Este tipo de cosas acabarán con el periodismo serio... si no lo han hecho ya.

Descripción del restaurante "Pizzo" donde comen Rita y Leo:
«Encargaron la comida y se refugiaron en uno de los discretos reservados que todos los locales pertenecientes a la famosa franquicia de comida rápida más o menos "italiana" tenían al fondo, para las parejas, una de las razones de su desmesurado éxito. Mientras daban buena cuenta de unos espagueti carbonara 'especialidad de la casa' que hubieran hecho llorar de vergüenza a cualquier mamma...» [pag. 187]
Eso es lo que pienso de la comida rápida.

«Apenas eran las siete, demasiado temprano para que los adictos al sexo de pago acudieran en tropel en busca de su ración de amor cronometrado. Sólo media docena de tipos deambulaban por la zona intentando cerrar sórdidos acuerdos. El veterano detective observó con disgusto que casi todos se parecían mucho a él: hombres de mediana edad con la espalda encorvada y ojos cansados de mirada huidiza.» [pag. 194]
Una visión alternativa del dudoso placer de ir de putas.

Los pudientes tampoco se libran de más de una carga de profundidad:
«Las escasas féminas presentes sólo pertenecían a dos categorías: viejas arpías cargadas de joyas o extrañas jóvenes de mirada fija y pupilas dilatadas, en ambos casos envueltas en ropa de alta costura y chorreando millones desde el peinado hasta los zapatos. (...) Y la mayoría de los hombres también pertenecía a la élite social de Ciudad de la Bahía. La crème de la crème. Nada de colgados, juerguistas o playboys esta noche, gracias. Sólo idiotas con más dinero que cerebro o principios. La observadora periodista catalogó a los invitados con precisión quirúrgica: ricos, ociosos, pervertidos, ludópatas. Al menos tres de las cuatro cosas.» [pag. 238]
«No dejaba de ser sorprendente el descarado cariz comercial de la velada (..) esta vez no había más que apuestas y espectáculo. Negocio puro y duro, lucrativo circo posmoderno para mirones sádicos y magnates ociosos. Un poco de sangre, violencia y juego ilegal para los ricos de Ciudad de la Bahía en su pequeño paseo por el lado salvaje esta noche, por favor; mañana volverán a ser ciudadanos respetables.» [pag. 244]

Móviles, ordenadores, televisión... La tecnología es ya una parte inseparable de nuestra sociedad. Haz clic para ampliar.

Curiosamente los alegatos más duros contra nuestra sociedad actual provienen de los discursos de Tigre, no por tendenciosos menos veraces o agudos. Valgan de ejemplo estos dos:
«—¿Creéis que la sociedad en la que vivimos es sana? La mitad de la población está obesa y la otra mitad anoréxica, los psicofármacos se venden y consumen como caramelos, y todo Dios depende de miles de artilugios tecnológicos cuya única utilidad real es impedir a sus usuarios pensar, con el objeto de hacerlos cada día más dóciles, blandos y conformistas.» [pag. 103]
«—Aprietas un botón y ¡zas!, luz. Aprietas otro... ¡zas!, calor. (…) ¡La poderosa magia del hombre moderno! Pero, ¿y si no funciona? ¿Y si aprietas y no ocurre nada? Qué miedo, ¿verdad? (…) ¡Esta sociedad está enferma! Hay que volver a la esencia: la ley de la selva, luchar sólo con nuestras propias manos. ¡Es trágico pensar que millones morirían en cuestión de días si dejase de salir energía de los putos enchufes!» [pags. 233 y 234]

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