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A continuación voy a desbarrar un rato sobre mi método para construir historias y, de paso, analizar algunos detalles de la estructura interna de Los Lobos de la Luna sin revelar nada de la trama, tranquilos. Puede ser interesante para otros escritores o aspirantes a serlo... como chorrada a evitar. ¡Niños, no hagáis esto en casa! Nunca hay que destripar uno mismo la obra, de ese sucio trabajo se ocupan los críticos. EL MITO DE LA INSPIRACIÓN Hay escritores que afirman no utilizar ningún tipo de esquema o planificación previos antes de sentarse a escribir sus obras. Parten de una idea general y unos personajes y dejan que la historia fluya, en teoría sin saber el final, cuántas páginas requerirá e incluso el tono del relato. Yo, cuando tenía 10 años, dibujaba cómics de aventuras con ese mismo método: los empezaba y pa' lante. A veces duraban 30 páginas; otras, 80 o más. Enseguida me dicuenta de que aquello era una chapuza. Por mucha habilidad técnica que tengas, una historia sin planificar suele carecer de ritmo, deja hilos sueltos, queda abocada a desenlaces precipitados y poco satisfactorios lo raro sería que quedara perfecta, la verdad. Esa es mi opinión. Mi planificación de Los Lobos de la Luna fue exhaustiva y minuciosa. Antes de escribir la primera línea me tomé varios meses para documentarme, hacer esquemas de la trama principal y las subtramas, definir los diversos elementos recurrentes que aparecen en la historia, preparar fichas de los personajes, una cronología de los acontecimientos, etc. Trabajo como si fuera a hacer un película. Localizo exteriores fotos de vertederos en internet, por ejemplo, hago un casting de "actores" (descripción, tics, manías, pasado, incluso dibujos o fotos si lo considero necesario), reviso el "guión" una y otra vez, planifico el tono a través de decisiones artísticas como no recurrir a la penetración psicológica, alcanzar cierto grado de sordidez sin llegar al desasosiego o utilizar el humor sólo de manera limitada y, en general, intento anticiparme a todos los problemas que puedan surgir durante el "rodaje". ¿Gracias a eso, escribir es luego un trabajo fácil y mecánico? ¡Ni de coña! La planificación previa sirve de "equipo de supervivencia", es útil cuando llegan los problemas, pero no sustituye al viaje ni lo hace más sencillo o cómodo: sigue siendo una travesía del desierto... sin oasis conocidos. Las historias siempre se escriben solas, pero si quieres que queden "redondas" conviene tener un esquema previo y una idea clara de lo que quieres contar y cómo quieres contarlo. Antes de seguir, y para quienes no lo sepan, aclaro: una trama es una historia y tiene planteamiento, nudo y desenlace. El planteamiento presenta la situación, el nudo la desarrolla y el desenlace la resuelve, a ser posible de forma brillante y espectacular, de tal manera que nadie pueda concebir una solución mejor; lo que se llama un clímax. El nudo es la parte principal de la historia y la más difícil. Tendría que ser interesante mejor, emocionante, tener cierto ritmo (que cada acontecimiento empuje al siguiente) y capacidad de sorpresa giros o revelaciones que den un vuelco a la situación. Una trama puede ser principal (la única imprescindible), secundaria apoya a la principal, muy conveniente o complementaria, también llamada subtrama. Cada una de ellas, por poca importancia que tenga, ha de estar dotada de planteamiento, nudo y clímax... y cumplir alguna función; de otro modo, lo mejor es suprimirla. La trama principal de Los Lobos es sencilla y lineal, se puede resumir fácilmente: hay unos crímenes y alguien los investiga y los resuelve. Cualquiera puede leer mi novela y disfrutarla siguiendo simplemente las peripecias de los protagonistas hasta que logran aclarar el misterio... pero ése no es el tema de la historia. De lo que estoy hablando en realidad no es de crímenes sino de ambición, egoísmo, éxito. Tres palabras omnipresentes en nuestra sociedad actual. Tres palabras que mediatizan las relaciones entre los principales personajes de mi novela hasta acabar siendo tanto o más importantes que la intriga detectivesca que sirve de motor a la historia. Tanto la trama secundaria (la historia de amor entre Leo y Rita) como las cinco subtramas complementarias de las que hablaré en la siguiente página, basculan siempre sobre alguno de estos temas o al menos lo tocan de pasada. Cada una de estas tramas tiene suficiente entidad para dotar de cierto interés las relaciones entre los distintos personajes y aportan algo a la principal. Observa por ejemplo este esquema, donde se aprecia la total interrelación entre los ritmos de la trama principal (la investigación, en negro) y la historia de amor (en rojo): los puntos álgidos picos altos en el esquema de una cubren las "bajadas" de la otra, para que en ningún momento decaiga el ritmo de la narración. Y por supuesto el desenlace de las dos tiene lugar casi al mismo tiempo. De hecho, los clímax de todas las subtramas se resuelven de forma fulminante en las últimas 30 páginas.
En la próxima página, descripción de la tramas complementarias y algunas escenas desechadas en el "montaje" final. |
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